La actitud postural. Una búsqueda contínua.

Postura el es modo que adoptamos para “estar” “y ” hacer” en la vida- Es un proceso de búsqueda continua, siempre dinámica que nos permite la adaptabilidad necesaria para ir organizándonos en torno a nuestras necesidades de manera eficiente y cómoda.

Cualquier movimiento que realizamos mínimo o máximo, involucra la función osteomusculoarticular, el tono y la adaptación muscular, la función cardiorrespiratoria, y es indisoluble del psiquismo que lo produce en sus diversos aspectos, afectivos, intelectuales, racionales, inconscientes .También están íntimamente involucrados los componentes hereditarios, lo genético y lo biológico, como improntas imposibles de modificar.

Las influencias culturales, la topografía y el clima determinan también estilos, modos posturales y formas de andar.

Podemos deducir entonces, que todo movimiento y toda actitud corporal, compromete a la personalidad íntegra del individuo.

También, en esta dinámica queda involucrada la quietud, lo estático a la vista, el no movimiento visible.

Tanto en las actitudes posturales como en el modo de movernos se manifiesta también el pensamiento, el deseo, la necesidad, impartiéndose como un producto del psiquismo, y un factor de construcción de éste, dando cuenta de nuestra forma de estar en el mundo. Es por eso que este aprendizaje basado en un proceso de auto percepción, conlleva a un conocimiento de los propios procesos corporales, haciendo consciente “como” nos organizamos para nuestras necesidades y como esa organización actitudinal va dando cuenta también de una postura psicológica, afectiva, emocional, esto nos permite deducir cuantos aspectos de la personalidad se manifiestan en el cuerpo y como se influencian desde el abordaje corporal.

Comprendemos siempre al cuerpo como objeto autoreferencial susceptible a la propia subjetivación.

Una actitud postural incómoda que sobrecarga partes, o se mantiene en tensión innecesaria, si es sostenida en el tiempo, acaba produciendo daño, malestar, dolor, displacer.

A través de esta pedagogía somática procuramos:
Restablecer el equilibrio del esqueleto, comprendiendo el “valor del hueso como “sostén interno”, su relación con el funcionamiento neuromuscular, aprovechando el transporte de fuerzas y la resistencia a la gravedad a travès de sus estructuras para economizar fuerza muscular.

Recuperar y mantener el equilibrio en las funciones que hacen al desempeño vital propio, tomando contacto con la Sensación-Percepción-Emoción, con la actividad neurovegetativa, y su indisoluble nexo con los estados afectivos.

Todos estos factores resultan condicionantes de “lo postural”.

Revalorizar las funciones de la piel, como reguladoras del tono, como límite y continente del espacio corporal, esencial para el contacto y el vínculo.

Habitar el espacio interno y la tridimensionalidad

La Eutonía se sirve de la conciencia corporal, como vía de acceso a la vivencia global de si mismo, desde las sensaciones y percepciones que se van despertando a partir de la propiocepción, esa mirada interna que nos devuelve a modo de espejo otra vía de reconocimiento , integrando así el conocimiento que se adquiere por la experimentación, con la información que se adquiere por vía intelectual, “el saber, el sentir y el comprender” en un mismo plano integrativo.

Cada experiencia en si misma facilita el autoconocimiento fomentando la capacidad de observación consciente, detectando necesidades, despertando interrogantes como canales de búsqueda. Esto permite encontrar nuevos recursos y modos mas crestivos para el desempeño en la vida, afianzando los logros y desarrollando un sentimiento de confianza en si mismo. Autoafirmando el YO. y asegurando un sentimiento de mismidad SELF.

Una postura saludable es aquella que respeta una organización psico-biomecánica del cuerpo que pueda ser sostenida sin esfuerzos ni forzamientos, que no provoque dolor e incomodidad. También que permita un “Estar Disponible”.

Los hábitos posturales pueden ir modificándose en sus patrones originales, desde la voluntad y la conciencia.

La corporalidad se organiza en relación a las fuerzas gravitatorias y anti gravitatorias en un espacio, un tiempo y un contexto propio, influenciada por factores motivacionales de acción o necesidades tanto internas como externas.

Este modo que elegimos para estar y hacer debe ser económico en cuanto a uso de fuerzas, construyendo así, “el cuerpo disponible”.

El estar consciente permite que los pequeños o grandes cambios que vamos adoptando, ocurran de un modo no mecánico ni imitativo.

Cuando un hábito esta instalado requiere de una gran ejercitación consciente para ser modificado.

La posibilidad de modificar un hábito ocurre desde el “darse cuenta corporal” ese “insight” perceptivo que permite el hallazgo y el cambio, así como su sostenimiento en el tiempo.

El cuerpo es parte constitutiva de la identidad, y es fundamental en la construcción de un YO verdadero.